Feminismo 4.0 la cuarta ola

Portada de la reseña

Autora
Nuria Varela

Descripción

La autora inicia su libro explicando que Feminismo 4.0. La cuarta ola es, por así decirlo, la segunda parte o continuación, de Feminismo para principiantes.

El feminismo es polifónico. Es decir, el sonido de sus múltiples voces se oye, simultáneamente, en todos los rincones del mundo, en distintos tonos y registros.

CAPÍTULO 1. DE DÓNDE VENIMOS

El tsunami

Como un tsunami, ha aparecido el feminismo en las primeras décadas del siglo XXI. El “fenómeno extraordinario” es el hartazgo de millones de mujeres en todo el mundo, que han reaccionado frente a la violencia, la opresión y la discriminación.

El feminismo como idea

El origen del feminismo es mucho más antiguo que su movimiento político. Se pueden encontrar testimonios, desde la oradora romana Hortensia, que en el año 42 antes de nuestra era, se pronunció contra el pago de impuestos femeninos e innumerables ejemplos en todos los periodos de la historia.

El John Stuart Mill español

El término “feminismo” no comenzó a usarse hasta el siglo XIX. Dicho término surgió ligado al sujeto varón y además como efecto patológico. El adjetivo “feminista” se popularizó con un sentido peyorativo, hasta que la sufragista francesa Hubertine Auclert lo resignificó y convirtió en bandera. De hecho, ella fue la primera autoproclamada feminista; en 1882, usó el término “feminismo” en su periódico La Citoyenne (“La Ciudadana”).

Las olas del tsunami

Los inicios del feminismo político se inician a finales del siglo XVIII con el nacimiento de la Ilustración y la Revolución francesa. Dos textos fundamentales marcaron esta primera ola: La Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, de Olympe de Gouges, en 1791, y al año siguiente, la publicación de Vindicación de los Derechos de la Mujer, de Mary Wollstonecraft.

Al siglo XIX le corresponde la segunda ola que concluye con Simone de Beauvoir y su Segundo Sexo (1949). La segunda ola inició con La Declaración de Seneca Falls o Declaración de Sentimientos, texto fundacional del sufragismo norteamericano y fruto de la Convención sobre los Derechos de la Mujer que se celebró en julio de 1848. El sufragismo fue un movimiento de agitación internacional que tomó dos objetivos concretos: el derecho al voto y los derechos educativos, consiguiendo ambos en un período de ochenta años.

El siglo XX auspició la tercera ola cuando Betty Friedman escribe La mística de la feminidad (1963) bautizando lo que hasta entonces se conocía como “el problema que no tiene nombre” es decir, la domesticidad obligatoria que está arrasando con la vida de millones de mujeres. Llegó a su esplendor con el feminismo radical (1967-1975) con dos obras fundamentales: Política sexual de Kate Millett y la Dialéctica del sexo de Sulamith Firestone.

Yo sí soy hija de Betty Friedan

El feminismo no es uno, se encuentra pluralizado. No es un movimiento dirigido, ni jerarquizado. Parece que hay consenso en un punto: se necesita reconstruir una gran genealogía feminista sin papeles secundarios en la que no se olvida a nadie, tampoco a Betty Friedman.

Destaca la trascendencia de la aprobación en Nueva Zelanda en 1893, del primer sufragio femenino sin restricciones en el que se incluyó también a las mujeres maoríes. Esto permitió a todas las mujeres neozelandesas votar y, a partir de 1919, el derecho a obtener un cargo político.

Feminismo o barbarie. Las persistentes reacciones patriarcales

Tras las épocas fructíferas para los derechos y libertades de las mujeres, sigue, sistemáticamente, una virulenta reacción patriarcal. Así, por ejemplo, contra el nacimiento del feminismo de la Revolución francesa, se alzaron la guillotina y el Código Napoleónico; o tras la sacudida del feminismo radical, se produjo la reacción conservadora de los años ochenta liderada por Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Sin duda, la más violenta y determinante fue la quema de brujas en la hoguera entre los siglos XV y XVII. Frente a esta historia de brutalidad, la reflexión del siglo XXI es parafraseando a Rosa Luxemburgo: “feminismo o barbarie”.

CAPÍTULO 2. LOS CONVULSOS ÚLTIMOS AÑOS DEL SIGLO XX

La gran catarata

Las radicales impulsaron los movimientos con gran fuerza a partir de su teoría y de su práctica de “lo personal es político” y de los grupos de autoconciencia. De las críticas a la cultura patriarcal, de las radicales norteamericanas, nacería el feminismo cultural que, cuando se importó a Europa y fue traducido y asimilado, se convirtió en el feminismo de la diferencia. Se conceptualizan las dos familias feministas que no pueden dejar de ser complementarias: el feminismo de la igualdad -con su idea-fuerza de la igualdad de derechos- y el feminismo de la diferencia -con la idea-fuerza de la libertad- resignificando las teorías hechas por los hombres sobre sus propios cuerpos. La gran catarata del feminismo -en palabras de Rosa Cobo-, consiste en que a partir de los años ochenta del siglo XX, el feminismo sufre un proceso interno que dura hasta los primeros años del siglo XXI. El feminismo deja de “mirar hacia afuera” y comienza a explorarse primero a sí mismo, en su interior, y luego a las mujeres.

De funerales, confusiones y crisis

Los años ochenta fueron particularmente convulsos y de choques de paradigmas feministas. Fueron años de crisis políticas, crisis económicas, crisis de verdades, de discursos y de grandes teorías. Innumerables textos revulsivos se construyeron en estos tiempos. A partir también de la década de 1980 se incorporan al feminismo palabras, expresiones y conceptos nuevos destacando entre ellos: interseccionalidad, heteronormatividad o el término “cis”, entre otros.

Posfeminismo

En los años de mil novecientos ochenta, la alianza entre un sector del feminismo y el pensamiento posmoderno favorece la aparición de lo que se denomina posfeminismo, aunque no existe un consenso sobre el término. Dentro de este, se agrupan un conjunto de trabajos que asumen una postura crítica ante los movimientos feministas anteriores, al tiempo que reivindican la diversidad de identidades, más allá de la heterosexualidad y el binarismo sexo-género. El término resulta útil para explicar todas las corrientes nacidas de la crítica al feminismo anterior al que califican de blanco, de clase media, académico y elitista.

Teoría queer

Javier Sáez explica al término “queer” como la reapropiación o resignificación de “los raros y las raras”. Tiempo después, Teresa de Lauretis acuña la “teoría queer” con el objetivo de “abrir una reflexión teórica sobre cuestionamientos que se estaban produciendo en la sociedad por grupos que incorporaban la cuestión racial, de clase, la discapacidad o relativas a lo decolonial como factores claves para entender el sexo, el género y la diversidad sexual más allá de una naturalización o esencialización que concebía el sexo como algo biológico y que se basaba en un modelo heterocentrado y binario”.

Judith Butler

Fue autora de la obra El género en disputa, una de las obras fundamentales del pensamiento queer. En su libro, defendió que el género es algo performativo; al igual que la sexualidad, el género es lo que haces, no lo que eres.

Feminismos poscoloniales

La publicación de Orientalismo, de Edward Said, en 1978 se considera generalmente el origen del pensamiento poscolonial. Dentro de él, el pensamiento feminista chicano aparece como uno de sus ejes vertebradores. La reflexión determinante para la puesta en pie de los feminismos poscoloniales o “feminismos del tercer mundo”, fue la realizada por Chandra Tapalde Mohanty (India, 1955) en su ensayo Bajo los ojos de Occidente, Academia feminista y discurso colonial, en 1984. En esta obra se realiza una dura crítica al feminismo blanco y cuestiona la “falsa neutralidad” de los discursos eurocéntricos. Los feminismos poscoloniales son aquéllos que constituyen un conjunto de aportaciones feministas del sur global, pero que se sitúan en geografías y territorios concretos, y, desde las diversas argumentaciones de la colonialidad y decolianidad, asumen nuevos retos e incorporan nuevos sujetos que han estado silenciados y excluidos del feminismo hegemónico.

Gloria Anzaldúa

Ella sentó las bases de la elaboración del “pensamiento de frontera” en: Esta puente mi espalda. En su obra el feminismo chicano traza identidades múltiples que habitan la frontera material y simbólica.

Feminismo negro

Con raíces similares a las del feminismo poscolonial, el feminismo negro tiene su propia historia. Es anterior a los estudios poscoloniales y a su propia genealogía. Las autoras que escriben al respecto se preguntan: ¿acaso no soy una mujer?, como Sojourner Truth, y profundizan sobre la asfixia que les oprime al estar doblemente excluidas: por la raza y por el género. Lo que el feminismo posmoderno denominó “interseccionalidad”, ya estaba presente en el inicio genealógico del feminismo negro afroamericano.

El género ha muerto

La autora sostiene que el género ha muerto de éxito, por exceso. Indica que “género” parece ser el apellido para todo: perspectiva de género, estudios de género, teoría de género, etc. El concepto género frente a las tres grandes familias del feminismo presenta las siguientes relaciones: 1) frente al feminismo de la igualdad, es un feminismo posgénero en el sentido de que pretende liberarse de él, superarlo; 2) el feminismo de la diferencia, lo rechaza, puesto que el concepto pivote que utiliza, es el de la diferencia sexual; y 3) en el postfeminismo, feminismo queer y transfeminismo quiere fluir entre los géneros que pueden ser casi tantos como personas.

Feminismo puente

Rosa Braidotti propone desdibujar las fronteras, sin quemar los puentes. Se refiere a la construcción de un “feminismo puente” que abra caminos e invite a pasar de un lugar inhóspito a otro que realmente se quiera habitar, un lugar en el que sea posible respirar.

CAPÍTULO 3. LA CUARTA OLA

El feminismo de las plazas

La crisis mundial financiera de 2008 rápidamente se convirtió en crisis económica y política con las medidas de recortes y austeridad que aplicaron a distintos gobiernos. A partir de 2010, las calles y plazas comenzaron a llenarse y las mujeres estaban ahí. El feminismo estaba en el corazón de todas las protestas. Frases emblemáticas representan esta situación: “La revolución será feminista o no será”. Este movimiento de calles permeó también las redes sociales principalmente a partir de octubre de 2017 con la aparición del #MeToo.

Las mujeres pararon el mundo

La autora señala que el 8 de marzo de 2018 fue el momento de inflexión de la cuarta ola. El movimiento se concretó en una huelga feminista de gran escala. El feminismo de la huelga de las mujeres anticipó la posibilidad de una nueva fase sin precedentes de la lucha de clases: feminista, internacionalista, ecologista y antirracista, anunciando la cuarta ola.

La indignación, el cansancio y el hartazgo, capital político

En palabras de Rosa Parks (1913-2005), las mujeres del mundo ya estaban tan cansadas, como hartas, lo cual permitió que la cuarta ola resonara en el mundo entero. También las feministas en el siglo XXI se encontraron con otro cáncer: las políticas económicas neoliberales que han traído una nueva política sexual. Además de crear una nueva clase social, el precariado, claramente feminizada. La economía neoliberal ha convertido la sexualidad femenina y su capacidad de procrear en un gran negocio global con dos grandes industrias: la industria del sexo y la de los vientres de alquiler. Así, otra característica de la cuarta ola es su lucha tanto contra el fascismo, como contra las políticas neoliberales.

Un movimiento de masas, interseccional y ciberactivo

La experiencia política del movimiento feminista en los últimos años ha fomentado un fuerte sentimiento de pertenencia a una lucha emancipatoria de carácter global. La segunda característica de la cuarta ola es la interseccionalidad. El feminismo de la cuarta ola está definido por la tecnología. El ciberactivismo es una marca fundamental de esta ola que ha articulado una comunidad virtual feminista. Otra característica de la cuarta ola es la renovada política de alianzas y no puede dejar de señalarse la composición intergeneracional de la cuarta ola.

CAPÍTULO 4. FEMINISMO 4.0

La cuarta ola del feminismo está proponiendo soluciones frente a los mayores problemas, fundamentalmente, la violencia sexual y la explotación económica. Esto abarca desde la desigualdad salarial, hasta la feminización de la pobreza de norte a sur. Desde la precarización de la vida de las mujeres, hasta la usurpación masculina de sus capacidades sexuales y reproductivas para convertirlas en grandes industrias.

En la primera ola se plasma el análisis de la desigualdad entre mujeres y hombres, “el estado de la cuestión”. La primera ola lo describe, pero no lo transforma. La segunda ola, sin embargo, lleva a la acción concreta aquel estado de la cuestión. La toma de conciencia se hace colectiva y se consigue una serie de conquistas de derechos como el voto y el acceso a la universidad. La tercera ola vuelve a ser descriptiva. Se conceptualiza y analiza el patriarcado; se modifican las leyes y las condiciones de vida de algunas mujeres en algunas partes del mundo, pero podríamos resumir que en realidad lo que se consigue —donde se consigue— es la igualdad formal, no la igualdad real. Así pues, correspondería a la cuarta ola, siguiendo esta dinámica, alcanzar la igualdad real.

Las tres Es y las tres Rs de la igualdad real

Isabel Santa Cruz dice que la igualdad que necesita el feminismo es mucho más completa que la igualdad formal y para ello debe incorporar relaciones de equipotencia, equivalencia y equifonía. Es decir, tener iguales capacidades de poder hacer, el mismo valor basado en el igual respeto a cada persona sea hombre o mujer, y la misma posibilidad de ser oídas y aportar nuestras ideas a la narrativa o el discurso.

Por su parte, Nancy Fraser habla de tres Rs que se resumirían muy brevemente en la consideración de la justicia social como un concepto completo que comprende varias dimensiones interrelacionadas y que necesita, para darle respuesta, tres ámbitos: la distribución de recursos, el reconocimiento y la representación, enmarcadas en el concepto de justicia social.

La agenda sobrevenida o a qué se enfrenta la cuarta ola

La ideología de género, la nueva caza de brujas

En este apartado la autora explica cómo tramposamente, se ha utilizado el concepto “ideología de género”, como sinónimo de feminismo, pero en una construcción devaluada. Sin embargo, la ideología de género es precisamente la ideología fundamentalista, lo que el feminismo denuncia desde que conceptualizó el género.

Diversos detractores del feminismo, pero fundamentalmente la iglesia católica romana, utilizan esta confusión de términos que les resulta de lo más conveniente, pues si es ideología, no es educación, sino adoctrinamiento.

La ideología de género es producida mediante lo que desde el ámbito lingüístico se denominan “técnicas de deformación de la posición del enemigo”. Es decir, se formula sobre la base de distorsionar y homogeneizar las numerosas teorías, herramientas analíticas y percepciones que surgieron del feminismo, al igual que los estudios sobre género y sexualidad o del movimiento LGTBI.

Vientres de alquiler. El mercado de los deseos

De acuerdo con lo que señala Núria González, Varela afirma que “defender la gestación subrogada, la gestación altruista, hablar de padres comitentes o del producto, no es lo mismo que defender los vientres de alquiler, los padres contratantes, la compraventa de cuerpos o los niños y niñas mercantilizados”.

Si bien la apropiación del cuerpo, la sexualidad y la capacidad reproductiva de las mujeres no es un hecho nuevo, mercantilizar la disolución del vínculo existente entre gestación y maternidad es una novedad. Según ésta, las mujeres son seres destinados a custodiar y parir lo que otros crean y desean.

La gestación comercial remite a una noción de ciudadanía, de acuerdo con la que solo aquellas personas con capacidad económica suficiente tienen garantizada una descendencia a demanda.

De cómo la prostitución se ha convertido en el sistema prostitucional

No es que podamos hablar de la prostitución como un tema nuevo, lo que encierra novedad es la irrupción del capitalismo neoliberal en este fenómeno. Éste ha convertido la prostitución en un conjunto estructurado y racionalmente entrelazado de actores e intereses que institucionalizan la subordinación de las mujeres y su permanente disponibilidad para los varones, al que algunas feministas llaman el “sistema prostitucional”.

Queda atrás la idea de que la prostitución es una transgresión voluntaria. Es una institución milenaria, creada para mantener la ideología sexual patriarcal y su correspondiente privilegio masculino, que ha estado históricamente regulada, prácticamente siempre, y que ha sido defendida por el poder, desde el eclesial hasta el civil. Lejos de la libre elección, el mercado prostitucional se alimenta fundamentalmente de la trata de mujeres, teniendo en cuenta que trata, no es sinónimo de rapto o secuestro, sino que implica diferentes estrategias de captación.

La prostitución es el mayor privilegio masculino. Desde pequeños, los adolescentes aprenden que por el solo hecho de ser varones, tienen acceso a todas las mujeres que deseen.

Es una institución básica de las sociedades patriarcales y está íntimamente relacionada con las políticas migratorias, la crisis económica mundial, la feminización de la pobreza y la transformación de las economías de mercado en sociedades de mercado.

Las estrategias de la cuarta ola

Ciberfeminismo. “Prefiero ser un cyborg que una Diosa”

El llamado ciberfeminismo tiene como mínimo tres ramas desarrollándose con fuerza: la creación, la información alternativa y el activismo social.

Dentro del ciberfeminismo, el camino que más desarrollo ha tenido y que caracteriza la cuarta ola es el ciberactivismo en su doble vertiente de movilización y de contrainformación e información alternativa, rompiendo la barrera del control de los medios de comunicación.

Ecofeminismo, La respuesta no está en el viento, está en el patriarcado

En el ecofeminismo se unen tres movimientos: el feminista, el ecológico y el de la espiritualidad femenina.

Aunque existen varias corrientes, se caracteriza por su capacidad de construcción y no únicamente de defensa ante el desarrollismo sexista.

Ha sido la cuarta ola del feminismo la que ha hecho del ecofeminismo una señal de identidad para todo el movimiento, trenzando fuertes lazos entre feminismo, pacifismo y ecologismo, señalando un cambio de modelo que implique al Estado, al sistema. económico y a las relaciones interpersonales y colocando prioridades como la crisis medioambiental y la crisis de los cuidados. En definitiva, como diría Amaia Orozco, “poniendo la vida en el centro de un sistema económico y social que actualmente, lejos de ello, la desprecia y se desentiende de cómo criar, cuidar, alimentar y sanar”. Un sistema que no es sostenible.

Asimismo, la cuarta ola se manifiesta inequívocamente en contra de la cultura de la guerra y del negocio de la industria armamentística.

CAPÍTULO 5. FEMINISMO DEL SIGLO XXI EN ESPAÑA

El ciclón de la Transición

La autora inicia con un resumen histórico del feminismo en España a partir de la caída de Franco que ya ha expuesto en su libro “Feminismo para principiantes”.

El 15 de enero de 1976 se lleva a cabo la primera manifestación y con ello nace nuevamente el movimiento feminista. Movimiento que se denomina “el ciclón”, porque todo se estaba dando al mismo tiempo y el objetivo era dejar atrás una sociedad machista.

Las feministas inician su lucha por una sexualidad libre, contra la penalización del adulterio, la legalización de los anticonceptivos y la educación sexual, entre otras.

Nuestros particulares últimos años del siglo XX

Señala las reivindicaciones más importantes del feminismo español, consistentes en la despenalización del aborto y la lucha contra la violencia sexista. También, se conforman los grupos LGBT.

Inicia el fenómeno denominado “feminismo académico” y más adelante surge el “movimiento autónomo”, compuesto principalmente por gente joven que se organiza en colectivos de barrio. Adicionalmente, se produce el nacimiento del feminismo romaní y la primera asociación de mujeres gitanas en España.

El extraordinario impulso legislativo

A inicios del Siglo XXI se daban dos procesos en España: el auge del feminismo y la teoría queer, así como un gran impulso legislativo en materia de igualdad.

Entre 2004 y 2011 se aprobaron las siguientes leyes fundamentales:

  • Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.
  • Ley del matrimonio igualitario, la Ley 13/2005, que posibilita el matrimonio entre personas del mismo sexo.
  • Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, la ley que trata del «cuarto pilar del Estado de bienestar» al crear el derecho de las personas que no pueden valerse por sí mismas a recibir atención pública, aunque deben sufragar parte del coste, y que es una norma fundamental para millones de cuidadoras.
  • Ley 3/2007 de identidad de género, que permite el cambio registral de nombre de las personas transexuales.
  • Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres.
  • Ley del aborto.
  • Ley de Titularidad compartida de las Explotaciones Agrarias.

De nuevo, ocurrió en Granada

En los Encuentros Estatales de Granada de 2009 denominados “Treinta años después: aquí y ahora”, apareció una nueva generación de mujeres asistentes, ya que el 40% eran menores de treinta años. De aquí surgen dos corrientes:

  • El feminismo nuevo: queer, trans, poscolonial, etc.
  • El transfeminismo que pretendía ser diverso, inclusivo, abierto a diferentes identidades y expresiones de género.

La excusa de la crisis

Con el pretexto de la crisis financiera de 2008, la devaluación de las políticas de igualdad fue una constante. De nuevo, las mujeres tuvieron que suplir la falta de comedores escolares, de escuelas infantiles y del cuidado de dependientes, entre otras.

La aprobación en el Consejo de Ministros del 20 de enero de 2014 del anteproyecto de la Ley de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer, en la que se pretendía modificar la ley sobre el aborto eliminando completamente el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad, provocó el inicio de una reacción feminista urgente y necesaria ente el retroceso en derechos y libertades como en las condiciones de vida de las mujeres.  En solidaridad con las mujeres españolas, las mujeres de las capitales europeas y latinoamericanas volvieron a salir a las calles.

El tsunami español

El 1 de febrero de 2014 inició un movimiento espontáneo que nació del “algo tenemos que hacer”, del “nosotras no lo vamos a consentir”, y al que se sumó la mayoría de la sociedad española para defender la ley de salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo.

El 7 de noviembre de 2015, se realizó otra convocatoria para salir a las calles para exigir la erradicación de la violencia de género y un pacto de Estado para iniciar medidas urgentes y efectivas.

El 8 de marzo de 2018 se estableció como la de mayor movilización que ha colocado a España en la vanguardia del feminismo mundial. Millones de personas en más de 170 países salieron a la calle dispuestas a denunciar la violencia sistemática contra las mujeres, romper el techo de cristal y reclamar la paridad. España, concretamente, abrió portadas en el New York Times. Muchos expertos y expertas señalan esta fecha como el comienzo de la cuarta ola feminista.

Criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación relacionados: